My Bloody Valentine – Loveless (1991)

Loveless fue un clásico instantáneo. Editado en el 1991, desde el mismo momento de su publicación, no ha dejado de considerarse como lo que realmente es, una obra maestra, uno de esos imposibles discos generacionales, del que no ha hecho más que aumentar su valor con el paso de los años.

My Bloody Valentine, banda perteneciente a Dublin, formada por Colm O`Cíosóig (batería), Debbie Googe (bajo), Bilinda Butcher (guitarra y voces) y Kevin Shields (guitarra y voces), el artífice del mismo y principal compositor, fue una de las bandas más representativas (si no la que más) del género denominado Shoegazing.

El Shoegazing (o Shoegaze) es un estilo de música alternativa surgido a finales de los 80 en el Reino Unido, pero que alcanzaría su máximo esplendor en los primeros años de la década de los 90. Este término fue acuñado por la prensa a todas aquellas bandas en la que sus integrantes tocaban mirando hacia el suelo sin mantener contacto visual con su público. El pensamiento generalizado del porqué de este tipo de conducta es por la timidez de los músicos, por su miedo escénico, los cuales buscaban en sus zapatos el evitar la mirada de los asistentes a sus conciertos. Si bien es cierto que miraban hacia sus zapatos esto no era por el miedo escénico ni por timidez, si no por el uso que debían hacer de los pedales de efectos para hacer sonar sus respectivos instrumentos. Otras bandas representativas del género fueron Slowdive, Ride, Lush o Pale Saints.

El uso que hacían de estos pedales de efectos, en los que utilizaban el reverb, y el tremolo, además de muchos otros, dotaba a las canciones de una distorsión, siempre controlada, característica de los grupos shoegazing, pero My Bloody Valentine se diferenciaban (y caracterizaban) del resto por las melodías vocales femeninas, celestiales, y frágiles, casi siempre ocultas en la mezcla final bajo el armazón sónico producido por las guitarras distorsionadas, a las que servían como contrapunto de su dureza y ambientes densos y envolventes.

Se conocen como herederos directos de Sonic Youth, de los ambientes y voces de los Cocteau Twins y del Psychocandy de Jesus and Mary Chain. Estos últimos se nos presentan como su influencia más directa, aunque mientras los de Glasgow utilizaban la distorsión de las guitarras para la creación de una acústica mucho mas áspera, mas ruda y cruda, My Bloody Valentine darían un uso de esta distorsión de forma encaminada hacia lo ambiental, con una textura mucho más acuosa e incluso complaciente para el oído humano, sin despreciar en ocasiones esos “chorros de feedback” que fueron característicos del género. Otra de sus características más reseñables es el uso de samples en la gran mayoría de sus canciones, otorgándoles cuerpo a las composiciones, o incluso siendo estos los que la dirijan. El uso de estos samples se encuentra muy extendido en toda su obra, pero es especialmente en este disco, en el que samples de guitarras, de teclados, de batería e incluso de voces aparecen en las diferentes canciones.

My Bloody Valentine ya tenía en su haber (aparte de varios EP’s) un disco más, Isn’t Anything, que fue tan innovador como su predecesor, pero que de ninguna hacía presagiar las altas cotas de perfección sonora que rozaría la banda con su siguiente LP.

Loveless podría escucharse, no como el simple disco de canciones, si no como una verdadera suite de casi 49 minutos separada en diversos movimientos  (lo que serian las canciones), que no hacen si no conformar el todo. La separación entre tema y tema viene dada por una serie de interludios instrumentales absolutamente cohesionados, que no hace más que confirmar la unidad y continuidad de la obra general.

El disco se abre con Only Shallow, un comienzo directo, enérgico y atronador, con las guitarras creando un riff totalmente distorsionado, mientras que la potente sección rítmica marca el tiempo de forma métrica, los cuales darán paso a la voz etérea y cristalina de Bilinda.

Para continuar suena Loomer, un tema más reposado, aunque no por ello menos bueno, en el que al hacia el último minuto, el sample se une con las guitarras, realizando un final sin subidas de tono pero igualmente genial.

Touched, el único tema compuesto por el batería, Colm O`Cíosóig, interpretado íntegramente por los samples, y la pulsación continuada de la batería,  nos servirá como interludio entre Loomer y la preciosa To Here Knows When. Esta está caracterizada por un uso de la distorsión de forma envolvente y onírica, que va avanzando como si de un plácido sueño se tratase.

A continuación nos encontramos con When You Sleep, en la que se unen las voces de Bilinda y Kevin, formando una sola, en una letra en las que nos hablan de amor, pero de forma un tanto sutil y oscura. El uso de las voces de ambos cantantes a la vez se debe a que habían realizado multitud de tomas, de esta misma canción con ambas voces, y al no decidirse, Kevin decidió juntarlas.

I Only Said, viene introducida por la conjunción de guitarras y el uso del uso del sample, que se repetirá a lo largo de la canción, replicando a las guitarras y a las voces, dándole al tema su toque característico.

La segunda cara del vinilo comenzará con otra canción genial que sirve de perfeccion para adentrarnos en esta segunda parte, Come In Alone.

Seguidamente encontramos, lo que para mí, junto a Soon, es la cumbre del álbum, Sometimes. Una canción acústica (dentro de lo que podríamos considerar acústico en este género) con una guitarra acústica acompañando al resto de guitarras, las cuales crean una distorsión más reposada y controlada que en el resto de canciones. Se trata de una canción muy relajada y tranquila pero que alcanza altas cotas emocionales en el oyente.  Y qué decir de la letra, una letra romántica y triste a la vez, que no hace más que subrayar la perfección del tema. El uso del teclado sampleado acompaña a la suavidad de las guitarras. Sofia Coppola incluyó esta canción en Lost in Translation.

Blow a Wish, la canción que sigue a Sometimes es, posiblemente, la canción más ambiental de todo el conjunto, en la que las guitarras etéreas (y como no, distorsionadas, pero siendo esta una distorsión mucho más suave y pura) nos arrastran en un mantra casi hipnótico hasta el final de la canción.

Un último arrebato guitarrero vendrá dado por What You Want, en la que es para mí la mejor melodía del disco, en la que Kevin lleva la voz principal, mientras que Bilinda realiza los coros.

Esta precederá a Soon, la gran canción del disco (junto Sometimes). Soon ya había aparecido un año antes en el EP Glider. Esta canción está mucho más orientada al “baile” que las anteriores, siendo el primer single del álbum y uno de esos improbables grandes éxitos de la música de los 90 (en este caso un éxito muy underground, claro está). Brian Eno dijo de ella “es un nuevo estándar para la música pop. Es la música más imprecisa que jamás haya sido un éxito”. En cualquier caso es la canción perfecta para cerrar el disco.

El álbum tiene a su alrededor un halo de malditismo. Tardó unos 6 meses en grabarse, pero fueron totalmente exhaustivos para la banda, puesto que muchas sesiones comenzaban por la mañana y no finalizaban hasta bien entrada la noche. Todo ello fue debido a la incansable búsqueda de Kevin Shields de la perfección, buscando los sonidos, tonos y arreglos adecuados para sus composiciones.  Para poder registrar todo esto se utilizaron a más de 18 ingenieros de sonido y se grabaron las diferentes tomas en unos 19 estudios de grabación diferentes. Además el disco está considerado como uno de los más caros de la historia, puesto que costó alrededor de medio millón de libras, lo que hizo que su sello, Creation Records, acabase en la ruina.

Así pues, debido al duro trabajo en el estudio y a las crispaciones con el sello, las relaciones en el seno de la banda comenzaron a deteriorarse, lo que llevo a la desintegración del grupo después de firmar esta irrepetible (e irrepetida) obra maestra.

La crítica siempre la ha considerado uno de los mayores (y mejores) discos de todos los tiempos, además de una de las obras más representativas del underground de los años 90 (junto a OK Computer de Radiohead, entre muchos otros).

Incontables bandas y personalidades musicales han citado a My Bloody Valentine como una de sus influencias más directas e importantes, entre los que podríamos destacar a Robert Smith, el cantante de The Cure, Billy Corgan, de los Smashing Pumpkins, o Brian Eno, además de Radiohead. En la actualidad siguen ejerciendo su influencia en bandas como The Pains of Being Pure at Heart, Yuck, M83, The Radio Dept. o Sigúr Rós, además de bandas estatales como podrían ser Los Planetas, Klaus & Kinski o Triangulo de Amor Bizarro.

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